Miren, hay una cosa que a mí me revienta de cómo se cuenta esto. Todos dicen "Maradona ganó dos scudettos con Napoli" como si fuera un título más.
No entienden nada.
Napoli antes de Diego
Napoli, en sesenta años de historia, nunca había salido campeón de Italia. Nunca. Cero. Y no era solo fútbol: el sur italiano era el sur. Los del norte los cargaban con que eran pobres, les cantaban cosas en las tribunas que hoy no las pasás por televisión.
Llega Diego en 1984. Setenta mil personas al San Paolo a verlo presentarse. No a jugar. A saludar.
Temporada 86-87: campeones. Primer scudetto de la historia del club. La ciudad estuvo de fiesta una semana entera. Hubo gente que fue al cementerio a poner carteles para avisarles a los muertos lo que se habían perdido.
Ahí es cuando entendés lo que era. No era un jugador bueno en un buen equipo. Era un tipo solo dándole vuelta la historia a una ciudad.
Después vino la UEFA en el 89 y el segundo scudetto en el 90.
El 86
Y en el medio, el 22 de junio del 86, en el Azteca, hizo las dos cosas más distintas que se pueden hacer en una cancha con cinco minutos de diferencia.
La mano. Y después la otra.
Yo no voy a describir el segundo gol porque ya lo vieron mil veces y ninguna descripción le hace justicia. Pero sí les dejo un dato: arrancó en su propio campo y no la tocó nadie. Nadie. Once ingleses en la cancha.
Lo que vino después
Y después vino todo lo otro. El 91, la salida de Napoli, los años difíciles. Eso ya lo saben y no lo vamos a contar acá, porque no es lo que estamos contando.
Dato para que sepan de lo que hablamos: Napoli volvió a salir campeón de Italia en 2023. Pasaron treinta y tres años entre un título y el otro.
Ese es el tamaño de lo que hizo un pibe de Villa Fiorito.