Che, ¿ustedes saben lo que le hicieron a Riquelme en Barcelona?
Van Gaal —Van Gaal, eh, el que sabía— lo agarró y lo puso de extremo derecho.
Riquelme. De extremo. Derecho.
Yo cuando leí eso por primera vez pensé que era un chiste.
Antes de eso
Román debutó en Boca en 1996 y se convirtió en el último enganche puro que tuvo el fútbol argentino en serio. El último. Después de él el puesto directamente dejó de existir.
Con Bianchi ganó todo lo que había para ganar. Libertadores, Intercontinental, la locura completa. Y en 2002 lo compró Barcelona.
El desastre catalán
Barcelona buscaba un crack y se encontró con un tipo que caminaba. Porque Riquelme caminaba, esa es la verdad. Caminaba durante ochenta y cinco minutos y en los otros cinco te ganaba el partido.
En Europa eso no lo entendían. Todavía no lo entienden.
Lo mandaron prestado a Villarreal, que era un equipo de un pueblo de cincuenta mil habitantes. Menos gente que la Bombonera un domingo.
Y ahí pasó lo que tenía que pasar
Villarreal llegó a semifinales de Champions League en 2006. Un equipo que nunca le había ganado nada a nadie.
Ahora viene la parte que duele.
Partido de vuelta contra Arsenal. Minuto 89. Cero a cero. Si meten uno más van a la final de la Champions. Y les dan un penal.
Lo agarra Román.
Lo ataja Lehmann.
Miren la cara que pone después. Esa cara la tenemos todos guardada en algún lado.
La vuelta
Volvió a Boca en 2007 y ganó la Libertadores ese mismo año, porque hay tipos que necesitan jugar donde los entienden. Se retiró en 2014.
Dato para que sepan: Villarreal volvió a una semifinal de Champions en 2022. Dieciséis años después. Y esa vez no tenían a Riquelme.